REVISTA CREADA POR EL GRUPO DE ESTUDIANTES PROVENIENTES DEL CANTÓN PEDRO VICENTE MALDONADO Y QUE CURSAN ACTUALMENTE EL SÉPTIMO CICLO DE LENGUAJE Y COMUNICACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TÉCNICA DE ESMERALDAS "LUIS VARGAS TORRES" Ext. LA CONCORDIA
Son tan sólo letras pero que al agruparse pueden formar las más bellas historias... Así es la Literatura les guste o no :)
viernes, 11 de febrero de 2011
domingo, 6 de febrero de 2011
EL AMOR COMO CURA Y ENFERMEDAD DE LA VIDA (Juan Carlos Espin Flores)
S |
ólo la opaca luz de su mirada lo delataba de su tristeza y en su cara un aire de dolor lo caracterizaba. Se trataba de un joven de 21 años de edad con rasgos de que no era de aquel lugar más bien era un claro ejemplar de un joven serrano con grandes ojos negros de contextura delgada y de tez blanca, su tamaño no superaba los 1.60 m. de estatura. Era ágil de pensamiento pero pausado a la hora de tomar ciertas decisiones en su vida. Aunque su última gran decisión lo llevaría a la trágica muerte aquella tarde del mes de agosto.
Desde que apenas su memoria le daba fe de su existencia él recordaba encontrar al amor de su vida, a alguien a quien amar y entregarle todo su ser. Para él no existían los juegos o los “vaciles” lo cual era el pan de cada día para muchos jóvenes de su edad. Sólo los verdaderos sentimientos se los sienten con el corazón y se los vive con el alma y sin existir para él un nivel intermedio con las cosas del amor sólo pudo entender eso hasta el momento mismo de tener ese gran amor.
Para muchos este muchacho era solamente un soñador o un ingenuo que no sabía lo que estaba diciendo pero solamente él entendía lo que su corazón sentía. Sus amigos de la escuela y colegio le decían “oye vamos a molestar a esas peladas”, “debes tener más de una para que escojas cual es la mejor”, “esas chicas de allí son fáciles”, “a esa chica le gusta la g…” muchísimas frases de las que a él le disgustaba escuchar y él les decía “sé que a muchas les gusta joder vida así como ustedes dicen pero eso a mí no me importa ya que no puedo mentir acerca de mis sentimientos ni a mí mismo, peor a las demás personas”.
El amor tocó las puertas de su corazón a sus 19 años. Él ya había concluido sus estudios secundarios y ella apenas cursaba el segundo año de colegio. Se trataba de una niña algo tímida con grandes ojos negros y una larga cabellera oscura que le colgaba recta hasta su cintura. Apenas se acercaba a los catorce años de edad y ya tenía cuerpo de señorita, su estatura era igual a la de este joven y su piel limpia y trigueña le daba un aire de mujer de la costa, su pequeña nariz con perfectos hoyos redondos hacían de ella una mujer encantadora y siempre estaba brindando su cálida y tierna sonrisa.
Él le confesó su amor y claro como en toda historia de amor ella empezó odiándolo y haciéndose a un lado como huyendo a aquel amor que marcaría su vida para siempre. La conquista no fue rápida ni fácil pero a él no le importó el tiempo empleado para tal efecto. Transcurrieron los días, semanas y luego de dos meses su objetivo estaba casi alcanzado y entre mensaje y mensaje ambos se dijeron “adiós” a lo cual ella en un par de minutos repuso en uno de esos mensajes que nunca se olvidan y decía más o menos así “la flor tiene su razón y tú tienes a alguien que te quiere con todo su corazón” a lo cual él le respondió – no me mientas mejor no me escribas si vas a decir mentiras ok.
Ella dijo – pero no te estoy mintiendo –
Ella – si te lo digo en serio :) -
Él – entonces si aceptarias ser mi novia si te lo pideira???? –
Ella – si :) -
Él _ TE AMO PEQUEÑA :) _
Aquella tarde del 26 de agosto fue la más feliz de su vida entera. Desde ese día los días 26 eran muy especiales para ambos y lo recordaban con algún pequeño detalle como regalitos, tarjetas o solamente una bella flor.
Desde allí en adelante ambos pasaron los mejores meses de sus vidas y ahora él entendía lo que significaba vivir por amor, vivir por alguien a quien le interesaba y por quien se interesaba en verdad. Él y ella sentían una gran emoción por este gran amor que les daba la vida, que tenían apoyo del uno al otro cuando lo requerían. Así pasaron los bellos e inolvidables momentos juntos durante muchísimos meses y todo bajo este sol como testigo.
Las cosas por ellos hechas serían demasiado extensas como para contarlas y demasiado hermosas como para tratar de describirlas ya que creo que no podrían ser descritas en ningún lenguaje inventado por hombre alguno en este planeta. Porque el lenguaje del amor es universal y sólo puede ser hablado y entendido entre las personas que lo sienten.
ÉL no entendía la frase que dice “El amor es eterno claro hasta que se termina el fuego en alguno de los dos corazones”. La pareja la hacen las dos personas que la conforman y solamente ellas deberían saber y decidir el rumbo que darán a su barquito llamado relación y que navega en las profundas aguas de un mar llamado AMOR. Las terceras personas no deberían estar sobre las decisiones tomadas dentro de la pareja, pero a veces son muy fuertes sus opiniones claro porque alguien deja que así sea.La pareja era en ocasiones como un tornado junto a huracán, ambos eran dos fuerzas tratando de desfogar su energía pero a la final se abrazaban y otra vez se confesaban su fuerte amor antes de darse un romántico beso.
Llegó la tempestad a ese mar tan calmado y se veían venir los problemas, las lágrimas como siempre hacían su presencia muy bien marcadas. Ahora él entendió que entre más tranquila esté la mar, más fuerte se sentían los golpes que azotaban aquel botecito. Los dos tenían su carácter definido, pero mientras él le decía hablemos, necesitamos conversar de lo nuestro pequeña y ella no tenía palabras para el diálogo no era una de las personas que se caracterizaba por ser muy comunicativa, su mirada era ya diferente, trató de entender su forma de comunicación pero nunca lo entendió así entonces ella dejó de actuar para entre ambos buscar una posible solución a ese problema.
Bueno, él entendió que ya su corazón intentaba armar un motín y abandonar el bote y él como capitán dejó que ella sea quien decida y no se esforzó por atrapar o secuestrar a su pequeña amada.
Él nunca entendió como algo así tan vivo pudo haber muerto pero la vida te da sorpresas y te seguirán dando hasta el momento mismo de la muerte.
Él pensó muchas veces en quitarse la vida de muchas maneras y pensaba en cuál sería la mejor, la más efectiva o la menos dolorosa para realizarla y entonces un día, uno de esos días en los que se sabía caer en un abismo sin fondo, en aquellos hoyos en los que no puedes salir con facilidad, son tan dolorosos que se bañaba en lágrimas y en una noche del 26 de agosto pensando con lágrimas sobre sus ojos, una botella de piña colada en su mano, su cabeza llena de recuerdos y un viejo revólver que se había encontrado por allí realizó lo que para él era la liberación de tanto sufrimiento en este mundo y con sus sentimientos por el piso haló ese duro gatillo y terminó así su vida. La vida a la que tantos bellos recuerdos habían dejado y tantos amigos, familiares y profesores lo recordarían hasta siempre. Cada quien es el responsable de sus actos en esta vida o en cualquiera que nos toque vivir y es lo único que te queda cuando todos te han dado la espalda.
Sonó de pronto la alarma del despertador, miró el reloj y eran las 6:00 en punto de la mañana y con lágrimas en los ojos despertó sin saber si fue solamente un sueño o despertó donde otras personas lo estarían esperando.
Tal vez esta sea una historia que no debería suceder nunca ni en sueños pero es muy común entre la juventud de esta época, donde ya lo único que tiene valor son las cosas materiales y lo último en sus vidas son los valores, los sentimientos y el amor.
El Amor En Los Tiempos Del Cólera (Gabriel García Márquez )
Dos historias hay en este libro. Una de ellas, apenas esbozada, es la de un amor secreto que culmina en la muerte elegida por un hombre que ha querido ponerse a salvo " de los tormentos de la memoria".
La otra historia es la de un amor que hace de esos tormentos su alimento. Un amor acechado por los enemigos: el deterioro físico, la vejez, la muerte, pero que es capaz, no solo de resistirlos, si no también de transformarlos en el ímpetu del deseo.
Una muchacha de dieciocho años rechaza al hombre de quien ha estado enamorada y con quien ha podido unirse. Mas de cincuenta años después, cuando ha muerto otro hombre con quien se ha casado para vivir un lapso de sucedáneos desdeñables, se reúne con aquel primer amor suyo a bordo de un barco que se llama Nueva Fidelidad.
La exacerbación del deseo se alía a la muerte y a la enfermedad porque se les parece: "Los síntomas del amor son los mismos del cólera".
En este relato infinitamente seductor, Gabriel García Márquez narra la obsesión del deseo con un arrebato que lo aparta de sus grandes novelas anteriores y a la vez lo acerca a ellas. A la circularidad del tiempo en Macondo, al enclaustramiento del tirano aislado en su poder demencial, sucede ahora la vigencia imbatible del deseo ahincado en si mismo. Un deseo que avanza hacia su origen en un movimiento del barco Nueva Fidelidad, que seguirá yendo y viniendo "toda la vida".
La otra historia es la de un amor que hace de esos tormentos su alimento. Un amor acechado por los enemigos: el deterioro físico, la vejez, la muerte, pero que es capaz, no solo de resistirlos, si no también de transformarlos en el ímpetu del deseo.
Una muchacha de dieciocho años rechaza al hombre de quien ha estado enamorada y con quien ha podido unirse. Mas de cincuenta años después, cuando ha muerto otro hombre con quien se ha casado para vivir un lapso de sucedáneos desdeñables, se reúne con aquel primer amor suyo a bordo de un barco que se llama Nueva Fidelidad.
La exacerbación del deseo se alía a la muerte y a la enfermedad porque se les parece: "Los síntomas del amor son los mismos del cólera".
En este relato infinitamente seductor, Gabriel García Márquez narra la obsesión del deseo con un arrebato que lo aparta de sus grandes novelas anteriores y a la vez lo acerca a ellas. A la circularidad del tiempo en Macondo, al enclaustramiento del tirano aislado en su poder demencial, sucede ahora la vigencia imbatible del deseo ahincado en si mismo. Un deseo que avanza hacia su origen en un movimiento del barco Nueva Fidelidad, que seguirá yendo y viniendo "toda la vida".
Del Amor y Otros Demonios (Gabriel García Márquez )
El 26 de octubre de 1949 el reportero Gabriel García Márquez fue enviado al antiguo convento de Santa Clara, que iba a ser demolido para edificar sobre él un hotel de cinco estrellas, a presenciar el vaciado de las criptas funerarias y a cubrir la noticia.
Se exhumaron los restos de un virrey del Perú y su amante secreta, un obispo, varias abadesas, un bachiller de artes y una marquesa. Pero la sorpresa saltó al destapar la tercera hornacina del altar mayor: se desparramó una cabellera de color cobre, perteneciente a una niña. En la lápida apenas se leía el nombre: Sierva María de Todos los Ángeles.
"Extendida en el suelo, la cabellera espléndida medía veintidós metros con once centímetros.El maestro de obra me explicó sin asombro que el cabello humano crecía un centímetro por mes hasta después de la muerte, y veintidós metros le parecieron un buen promedio para doscientos años. A mí, en cambio, no me pareció tan trivial, porque mi abuela me contaba de niño la leyenda de una marquesita de doce años cuya cabellera le arrastraba como una cola de novia, que había muerto del mal de rabia por el mordisco de un perro, y era venerada en los pueblos del Caribe por sus muchos milagros. La idea de que esa tumba pudiera ser la suya fue mi noticia de aquel día, y el origen de este libro." G. García Márquez
Se exhumaron los restos de un virrey del Perú y su amante secreta, un obispo, varias abadesas, un bachiller de artes y una marquesa. Pero la sorpresa saltó al destapar la tercera hornacina del altar mayor: se desparramó una cabellera de color cobre, perteneciente a una niña. En la lápida apenas se leía el nombre: Sierva María de Todos los Ángeles.
"Extendida en el suelo, la cabellera espléndida medía veintidós metros con once centímetros.El maestro de obra me explicó sin asombro que el cabello humano crecía un centímetro por mes hasta después de la muerte, y veintidós metros le parecieron un buen promedio para doscientos años. A mí, en cambio, no me pareció tan trivial, porque mi abuela me contaba de niño la leyenda de una marquesita de doce años cuya cabellera le arrastraba como una cola de novia, que había muerto del mal de rabia por el mordisco de un perro, y era venerada en los pueblos del Caribe por sus muchos milagros. La idea de que esa tumba pudiera ser la suya fue mi noticia de aquel día, y el origen de este libro." G. García Márquez
De Amor y De Sombra (Isabel Allende )
Un conmovedor testimonio en el cual la autora no pretende denunciar lo ya sabido, sino mediante un exquisito arte de novelista, ahondar en el sentido de todo lo que pasa y hacerlo más humano.
Esta es la historia de una mujer y de un hombre que se amaron en plenitud, salvándose así de una existencia vulgar.
"La he llevado en la memoria cuidándola para que el tiempo no la desgaste, y es sólo ahora cuando puedo finalmente contarla. Lo haré por ellos y por otros que me confiaron sus vidas para que no las borre el viento?"
Estas bellas palabras proporcionan la clave de un libro en el que la imaginación y realidad discurren al mismo nivel. Segunda novela de Isabel Allende, De amor y de sombra es un agudo testimonio de las dramáticas situaciones que se viven en ciertas regiones de América Latina, al tiempo que un canto de amor y de esperanza.
Esta es la historia de una mujer y de un hombre que se amaron en plenitud, salvándose así de una existencia vulgar.
"La he llevado en la memoria cuidándola para que el tiempo no la desgaste, y es sólo ahora cuando puedo finalmente contarla. Lo haré por ellos y por otros que me confiaron sus vidas para que no las borre el viento?"
Estas bellas palabras proporcionan la clave de un libro en el que la imaginación y realidad discurren al mismo nivel. Segunda novela de Isabel Allende, De amor y de sombra es un agudo testimonio de las dramáticas situaciones que se viven en ciertas regiones de América Latina, al tiempo que un canto de amor y de esperanza.
Cuentos de Amor, de Locura y de Muerte (Horacio Quiroga )
Horacio Quiroga (1878-1937) se inició literariamente en la novela, descuella sin embargo en el cuento, género en el que habrá de dar obras maestras.
Cuentos de Amor, de Locura y de Muerte componen una de las primeras recopilaciones de relatos que Quiroga publicó, efectivamente, en ellos está ya toda toda su maestría como narrador y lo fundamental de su visión del mundo.
En estas páginas se encuentran unas cuantas de sus historias inolvidables y un buen puñado de personajes que se fijarán en la memoria del lector como si los hubiera frecuentado a lo largo de una voluminosa novela.
La vida de Quiroga fue una parábola trágica. Mató a un amigo accidentalmente, su primera mujer se suicidó a los pocos años de casados, fue abandonado por su segunda esposa, enfermó de cáncer y finalmente, no pudiendo lidiar con sus fantasmas, se suicidó.
Cuentos de amor, de locura y de muerte es el resultado de esa vida atormentada y es donde despliega todas sus dotes.
En estos cuentos, el misterio es amo y señor aunque siempre inmerso en situaciones cotidianas, lo que aumenta el impacto.
La locura y el amor se entrelazan de manera constante, para llevar indefectiblemente a la muerte. Sus relatos, cargados de una violencia implícita, producen una asfixiante tensión que sólo se ve liberada con el más imprevisto de los finales. El marco selvático y salvaje de la Misiones que él conoció, enmarcan sus historias.
Cuentos de Amor, de Locura y de Muerte componen una de las primeras recopilaciones de relatos que Quiroga publicó, efectivamente, en ellos está ya toda toda su maestría como narrador y lo fundamental de su visión del mundo.
En estas páginas se encuentran unas cuantas de sus historias inolvidables y un buen puñado de personajes que se fijarán en la memoria del lector como si los hubiera frecuentado a lo largo de una voluminosa novela.
La vida de Quiroga fue una parábola trágica. Mató a un amigo accidentalmente, su primera mujer se suicidó a los pocos años de casados, fue abandonado por su segunda esposa, enfermó de cáncer y finalmente, no pudiendo lidiar con sus fantasmas, se suicidó.
Cuentos de amor, de locura y de muerte es el resultado de esa vida atormentada y es donde despliega todas sus dotes.
En estos cuentos, el misterio es amo y señor aunque siempre inmerso en situaciones cotidianas, lo que aumenta el impacto.
La locura y el amor se entrelazan de manera constante, para llevar indefectiblemente a la muerte. Sus relatos, cargados de una violencia implícita, producen una asfixiante tensión que sólo se ve liberada con el más imprevisto de los finales. El marco selvático y salvaje de la Misiones que él conoció, enmarcan sus historias.
Cien Años de Soledad (GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ)
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo...", con estas palabras empieza una novela ya legendaria en los anales de la literatura universal, una de las aventuras literarias más fascinantes de nuestro siglo.
Cien Años de Soledad es una novela clave en dos aspectos: en el que implica su exitosa aparición dentro del panorama de la literatura contemporánea, y en el que fundamenta el advenimiento de Macondo y la saga centenaria de los Buendía como ámbito de leyenda de referencia ineludible para compulsar la fascinante materia de los mundos novelescos. Este ya clásico relato combina cada uno de los elementos que lo componen para revelar una dimensión estremecedora del tiempo en que los acontecimientos ocurren y del tiempo en que se narran. Ambos convergen en la plenitud sabia de este relato que avanza y retrocede de acuerdo con precisas y preciosas pautas narrativas, creando una correspondencia gozosa entre el acto de inventar y escribir, y el acto de leer e imaginar una historia, una novela, una renovada y admirable mitología.
sábado, 5 de febrero de 2011
MI PRIMER DIA EN LA U VARGAS TORRES
MI MEJOR DÍA EN LA UNIVERSIDAD
Sabiendo el día que me esperaba, activé la alarma a las 5: 45 de la mañana para empezar temprano el día. El timbre sonó a la hora establecida y entonces empezó la jornada, comenzando con la ducha a las 6: 00 AM, luego me vestí y casi sin probar alimento alguno salí a la parada del bus en el parque de la ciudad en la cual vivo. (Cantón Pedro Vicente Maldonado)
En ese entonces no había recorrido el bus de la Universidad porque consideraban que era muy distante para venir a trasladarnos a clases, por lo cual tenía que viajar en bus particular (Kennedy), en el turno de las 6.30 AM para estar en el parque de la Concordia a las 7: 50 AM, una vez llegado al parque tuve que esperar que salga el turno de la Monterrey, bus que ingresa por la ruta en la cual se encuentra la Universidad a 1.5 Kilómetros desde el redondel de la Concordia - Santo Domingo.
Recuerdo aquel día sábado porque me embargaba una gran emoción al saber que empezaría mi nueva vida como estudiante universitario y aunque tan solo se trataba del pre-universitario me sentía ya en otro nivel.
Llegando al campus universitario a eso de las 8:20 de la mañana, sentí una ligera brisa cálida que me acariciaba el rostro, inmediatamente sentí el clima que era diferente al del pueblo en la cual vivo. Luego me dirigí a las antiguas oficinas que se encontraban junto a la papelería y a la oficina del IECE con el propósito de preguntar en que aula recibiríamos las clases de nivelación. Estando junto a la ventanilla de la secretaria entre una larga cola de nuevos estudiantes interrumpió en la oficina una voz amigable pero firme que dijo. “Buenos días señores estudiantes reciban de mi la más cordial de las bienvenidas”, se trataba de un hombre alto, de tez trigueña, algo gordito, con una mirada de padre pero con brazo de hierro a la hora de levantarlo para lanzar el grito de guerra que decía “ADELANTE, ADELANTE, ADELANTE UNIVERASIDAD EN EL TIEMPO, EN EL ESPACIO TU NOMBRE SONORÁ, UNIVERSIDAD, UNIVERSIDAD PARA EL PUEBLO” una vez dicho aquello se retiró con una sonrisa que lo caracteriza hasta estos días era ni más ni menos que el coordinador general de esa extensión en la concordia el MSc. Fernando Andino León. Con la información ya recibida por parte de la secretaria nos dirigimos al aula con otros chicos que también eran nuevos estudiantes.
En el trayecto del camino por aquella angosta vereda hablamos de lo rápido que ha ido creciendo aquella extensión y de la proyección de crecimiento acelerado que mostraba ya con las construcción de nuevas aulas, una de ellas desinada a servir como Aula Virtual.
Entrando al aula a las 9:00 en punto de la mañana, vimos que ya estaban alrededor de 40 estudiantes ya en la clase por lo cual tuvimos que ocupar los últimos lugares. La clase que estaban recibiendo era Matemática, al ser esta una de mis asignaturas menos apreciadas me dediqué a tratar de hacer más amigos a mi alrededor, cosa no extraña en mi.
La aburrida clase de los números y las operaciones transcurrió de una manera rápida y el rato menos pensado nos dijeron pueden salir al receso del desayuno (10:00 – 10: 30) a los cual muchos de los de allí presentes respondieron complacidos en voz baja “Gracias a Dios” ya mostraban cansancio a esa hora.
Junto a mi amigo Manuel Jumbo salí a comprar algo para el desayuno en el antiguo bar universitario pero nos resultó casi una odisea poder comprar algo en aquella ventanilla debido al desorden de todos los que se disputaban los tickets para comprar los desayunos que a mi parecer ya eran los almuerzos.
No pudiendo comprar nada decidimos sentarnos a esperar que pasara la ola de comensales, sorpresa fue la nuestra al acercarnos a la ventanilla para comprar cuando nos dijeron ya se terminó el receso del desayuno, vamos a clases nomás porque el profesor es “medio estricto”.
Luego de haber ingresado al aula seguíamos conversando pero esta vez prestando algo de atención a la clase del tutor, ya que nos estaba dejando ejercicios del Álgebra para resolverlos como un taller. Para este trabajo nos reunieron en grupos de seis personas, y asombroso fue la noticia de saber que en mi grupo se encontraban padre e hijo y me dijeron que junto a nuestro grupo se hallaba también su esposa con otro de sus hijos, siendo cuatro las personas del mismo núcleo familiar ya que ninguno de los jóvenes estaban casados. La familia a la cual hago mención es la familia Montero y a la esposa quien es Mélida Encalada que es una de mis compañeras y la presidenta del curso desde el primer ciclo.
Terminada la charla dejé que ellos hagan los ejercicios y cuando el tutor regresó nos pidió los trabajos y nos dijo pueden salir al almuerzo (12:00 a 13:00). Luchando unos minutos pudimos comprar el tan ansiado almuerzo y luego de terminar nos concentrarnos en el aula para seguir haciendo nuevos amigos y amigas.
En la tarde, las horas pasaron casi desapercibidas y fugaces, teniendo ya a las cuatro de la tarde que dar por concluido el día de trabajo. Me resultó fácil y rápida la salida al centro de la Concordia porque la familia Montero poseía y aún posee una camioneta en la cual salimos junto a otros amigos/as.
Llegamos a las 4:15 al centro y allí esperé un bus en la parada junto a la residencial “Los Pinos”. Cuando llegó el bus que se dirigía a San miguel de los Bancos la gente salía no sé de dónde y se aglomeró en la puerta de éste haciendo que se convierta en una reñida lucha casi como la del bar en la universidad y todo por venir sentados. Igual me tocó venir parado casi todo el trayectoJ.
Llegué a Pedro Vicente Maldonado recuerdo a las 5:45 de la tarde y algo cansado caminé desde la parada a mi casa en la cual me esperaban con mi almuerzo y eso para mí significa ya la cena.
Mirando televisión hasta las 9:00 de la noche, y luego de cepillar mis dientes e ir al baño me dirigí a mi cálida cama a descansar para recuperar fuerzas necesarias para el siguiente día. MI SEGUNDO DÍA DE CLASES EN LA U.
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