MI MEJOR DÍA EN LA UNIVERSIDAD
Sabiendo el día que me esperaba, activé la alarma a las 5: 45 de la mañana para empezar temprano el día. El timbre sonó a la hora establecida y entonces empezó la jornada, comenzando con la ducha a las 6: 00 AM, luego me vestí y casi sin probar alimento alguno salí a la parada del bus en el parque de la ciudad en la cual vivo. (Cantón Pedro Vicente Maldonado)
En ese entonces no había recorrido el bus de la Universidad porque consideraban que era muy distante para venir a trasladarnos a clases, por lo cual tenía que viajar en bus particular (Kennedy), en el turno de las 6.30 AM para estar en el parque de la Concordia a las 7: 50 AM, una vez llegado al parque tuve que esperar que salga el turno de la Monterrey, bus que ingresa por la ruta en la cual se encuentra la Universidad a 1.5 Kilómetros desde el redondel de la Concordia - Santo Domingo.
Recuerdo aquel día sábado porque me embargaba una gran emoción al saber que empezaría mi nueva vida como estudiante universitario y aunque tan solo se trataba del pre-universitario me sentía ya en otro nivel.
Llegando al campus universitario a eso de las 8:20 de la mañana, sentí una ligera brisa cálida que me acariciaba el rostro, inmediatamente sentí el clima que era diferente al del pueblo en la cual vivo. Luego me dirigí a las antiguas oficinas que se encontraban junto a la papelería y a la oficina del IECE con el propósito de preguntar en que aula recibiríamos las clases de nivelación. Estando junto a la ventanilla de la secretaria entre una larga cola de nuevos estudiantes interrumpió en la oficina una voz amigable pero firme que dijo. “Buenos días señores estudiantes reciban de mi la más cordial de las bienvenidas”, se trataba de un hombre alto, de tez trigueña, algo gordito, con una mirada de padre pero con brazo de hierro a la hora de levantarlo para lanzar el grito de guerra que decía “ADELANTE, ADELANTE, ADELANTE UNIVERASIDAD EN EL TIEMPO, EN EL ESPACIO TU NOMBRE SONORÁ, UNIVERSIDAD, UNIVERSIDAD PARA EL PUEBLO” una vez dicho aquello se retiró con una sonrisa que lo caracteriza hasta estos días era ni más ni menos que el coordinador general de esa extensión en la concordia el MSc. Fernando Andino León. Con la información ya recibida por parte de la secretaria nos dirigimos al aula con otros chicos que también eran nuevos estudiantes.
En el trayecto del camino por aquella angosta vereda hablamos de lo rápido que ha ido creciendo aquella extensión y de la proyección de crecimiento acelerado que mostraba ya con las construcción de nuevas aulas, una de ellas desinada a servir como Aula Virtual.
Entrando al aula a las 9:00 en punto de la mañana, vimos que ya estaban alrededor de 40 estudiantes ya en la clase por lo cual tuvimos que ocupar los últimos lugares. La clase que estaban recibiendo era Matemática, al ser esta una de mis asignaturas menos apreciadas me dediqué a tratar de hacer más amigos a mi alrededor, cosa no extraña en mi.
La aburrida clase de los números y las operaciones transcurrió de una manera rápida y el rato menos pensado nos dijeron pueden salir al receso del desayuno (10:00 – 10: 30) a los cual muchos de los de allí presentes respondieron complacidos en voz baja “Gracias a Dios” ya mostraban cansancio a esa hora.
Junto a mi amigo Manuel Jumbo salí a comprar algo para el desayuno en el antiguo bar universitario pero nos resultó casi una odisea poder comprar algo en aquella ventanilla debido al desorden de todos los que se disputaban los tickets para comprar los desayunos que a mi parecer ya eran los almuerzos.
No pudiendo comprar nada decidimos sentarnos a esperar que pasara la ola de comensales, sorpresa fue la nuestra al acercarnos a la ventanilla para comprar cuando nos dijeron ya se terminó el receso del desayuno, vamos a clases nomás porque el profesor es “medio estricto”.
Luego de haber ingresado al aula seguíamos conversando pero esta vez prestando algo de atención a la clase del tutor, ya que nos estaba dejando ejercicios del Álgebra para resolverlos como un taller. Para este trabajo nos reunieron en grupos de seis personas, y asombroso fue la noticia de saber que en mi grupo se encontraban padre e hijo y me dijeron que junto a nuestro grupo se hallaba también su esposa con otro de sus hijos, siendo cuatro las personas del mismo núcleo familiar ya que ninguno de los jóvenes estaban casados. La familia a la cual hago mención es la familia Montero y a la esposa quien es Mélida Encalada que es una de mis compañeras y la presidenta del curso desde el primer ciclo.
Terminada la charla dejé que ellos hagan los ejercicios y cuando el tutor regresó nos pidió los trabajos y nos dijo pueden salir al almuerzo (12:00 a 13:00). Luchando unos minutos pudimos comprar el tan ansiado almuerzo y luego de terminar nos concentrarnos en el aula para seguir haciendo nuevos amigos y amigas.
En la tarde, las horas pasaron casi desapercibidas y fugaces, teniendo ya a las cuatro de la tarde que dar por concluido el día de trabajo. Me resultó fácil y rápida la salida al centro de la Concordia porque la familia Montero poseía y aún posee una camioneta en la cual salimos junto a otros amigos/as.
Llegamos a las 4:15 al centro y allí esperé un bus en la parada junto a la residencial “Los Pinos”. Cuando llegó el bus que se dirigía a San miguel de los Bancos la gente salía no sé de dónde y se aglomeró en la puerta de éste haciendo que se convierta en una reñida lucha casi como la del bar en la universidad y todo por venir sentados. Igual me tocó venir parado casi todo el trayectoJ.
Llegué a Pedro Vicente Maldonado recuerdo a las 5:45 de la tarde y algo cansado caminé desde la parada a mi casa en la cual me esperaban con mi almuerzo y eso para mí significa ya la cena.
Mirando televisión hasta las 9:00 de la noche, y luego de cepillar mis dientes e ir al baño me dirigí a mi cálida cama a descansar para recuperar fuerzas necesarias para el siguiente día. MI SEGUNDO DÍA DE CLASES EN LA U.






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