domingo, 6 de febrero de 2011

EL AMOR COMO CURA Y ENFERMEDAD DE LA VIDA (Juan Carlos Espin Flores)


S
ólo la opaca luz de su mirada lo delataba de su tristeza y en su cara un aire de dolor lo caracterizaba. Se trataba de un joven de 21 años de edad con rasgos de que no era de aquel lugar más bien era un claro ejemplar de un joven serrano con grandes ojos negros de contextura delgada y de tez blanca, su tamaño no superaba los 1.60 m. de estatura. Era ágil de pensamiento pero pausado a la hora de tomar ciertas decisiones en su vida. Aunque su última gran decisión lo llevaría a la trágica muerte aquella tarde del mes de agosto.

Desde que apenas su memoria le daba fe de su existencia él recordaba  encontrar al amor de su vida, a alguien a quien amar y entregarle todo su ser. Para él no existían los juegos o los “vaciles” lo cual era el pan de cada día para muchos jóvenes de su edad. Sólo los verdaderos sentimientos se los sienten con el corazón y se los vive con el alma y sin existir para él un nivel intermedio con las cosas del amor sólo pudo entender eso hasta el momento mismo de tener ese gran amor.

Para muchos este muchacho era solamente un soñador o un ingenuo que no sabía lo que estaba diciendo pero solamente él entendía lo que su corazón sentía. Sus amigos de la escuela y colegio le decían “oye vamos a molestar a esas peladas”, “debes tener más de una para que escojas cual es la mejor”, “esas chicas de allí son fáciles”, “a esa chica le gusta la g…” muchísimas frases de las que a él le disgustaba escuchar y él les decía “sé que a muchas les gusta joder vida así como ustedes dicen pero eso a mí no me importa ya que no puedo mentir acerca de mis sentimientos  ni a mí mismo, peor a las demás personas”.

El amor tocó las puertas de su corazón a sus 19 años. Él ya había concluido sus estudios secundarios y ella apenas cursaba el segundo año de colegio. Se trataba de una niña algo tímida con grandes ojos negros y una larga cabellera oscura que le colgaba recta hasta su cintura. Apenas se acercaba a los catorce años de edad y ya tenía cuerpo de señorita, su estatura era igual a la de este joven y su piel limpia y trigueña le daba un aire de mujer de la costa, su pequeña nariz con perfectos hoyos redondos hacían de ella una mujer encantadora y siempre estaba brindando su cálida y tierna sonrisa.

Él le confesó su amor y claro como en toda historia de amor ella empezó odiándolo y haciéndose a un lado como huyendo a aquel amor que marcaría su vida para siempre. La conquista no fue rápida ni fácil pero a él no le importó el tiempo empleado para tal efecto. Transcurrieron los días, semanas y luego de dos meses su objetivo estaba casi alcanzado y entre mensaje y mensaje ambos se dijeron “adiós” a lo cual ella en un par de minutos repuso en uno de esos mensajes que nunca se olvidan y decía más o menos así “la flor tiene su razón y tú tienes a alguien que te quiere con todo su corazón” a lo cual él le respondió – no me mientas mejor no me escribas si vas a decir mentiras ok.
Ella dijo – pero no te estoy mintiendo –
Él – en serio??? –
Ella – si te lo digo en serio :) -
Él – entonces si aceptarias ser mi novia si te lo pideira???? –
Ella – si :) -

Él _ TE AMO PEQUEÑA :)

Aquella tarde del 26 de agosto fue la más feliz de su vida entera. Desde ese día los días 26 eran muy especiales para ambos y lo recordaban con algún pequeño detalle como regalitos, tarjetas o solamente una bella flor.

Desde allí en adelante ambos pasaron los mejores meses de sus vidas y ahora él entendía lo que significaba vivir por amor, vivir por alguien a quien le interesaba y por quien se interesaba en verdad. Él y ella sentían una gran emoción por este gran amor que les daba la vida, que tenían apoyo del uno al otro cuando lo requerían. Así pasaron los bellos e inolvidables momentos juntos durante muchísimos meses y todo bajo este sol como testigo.

Las cosas por ellos hechas serían demasiado extensas como para contarlas y demasiado hermosas como para tratar de describirlas ya que creo que no podrían ser descritas en ningún lenguaje inventado por hombre alguno en este planeta. Porque el lenguaje del amor es universal y sólo puede ser hablado y entendido  entre las personas que lo sienten.

ÉL no entendía la frase que dice “El amor es eterno claro hasta que se termina el fuego en alguno de los dos corazones”. La pareja la hacen las dos personas que la conforman y solamente ellas deberían saber y decidir el rumbo que darán a su barquito llamado relación y que navega en las profundas aguas de un mar llamado AMOR. Las terceras personas no deberían estar sobre las decisiones tomadas dentro de la pareja, pero a veces son muy fuertes sus opiniones claro porque alguien deja que así sea.

La pareja era en ocasiones como un tornado junto a huracán, ambos eran dos fuerzas tratando de desfogar su energía pero a la final se abrazaban y otra vez se confesaban su fuerte amor antes de darse un romántico beso.


Llegó la tempestad a ese mar tan calmado y se veían venir los problemas, las lágrimas como siempre hacían su presencia muy bien marcadas. Ahora él entendió que entre más tranquila esté la mar, más fuerte se sentían los golpes que azotaban aquel botecito. Los dos tenían su carácter definido, pero mientras él le decía hablemos, necesitamos conversar de lo nuestro pequeña y ella no tenía palabras para el diálogo no era una de las personas que se caracterizaba por ser muy comunicativa, su mirada era ya diferente, trató de entender su forma de comunicación pero nunca lo entendió así entonces ella dejó de actuar para entre ambos buscar una posible solución a ese problema.

Bueno, él entendió que ya su corazón intentaba armar un motín y abandonar el bote y él como capitán dejó que ella sea quien decida y no se esforzó por atrapar o secuestrar a su pequeña amada.

Él nunca entendió como algo así tan vivo pudo haber muerto pero la vida te da sorpresas y te seguirán dando hasta el momento mismo de la muerte.

Él pensó muchas veces en quitarse la vida de muchas maneras y pensaba en cuál sería la mejor, la más efectiva o la menos dolorosa para realizarla y entonces un día, uno de esos días en los que se sabía caer en un abismo sin fondo, en aquellos hoyos en los que no puedes salir con facilidad, son tan dolorosos que se bañaba en lágrimas y en una noche del 26 de agosto pensando con lágrimas sobre sus ojos, una botella de piña colada en su mano, su cabeza llena de recuerdos y un viejo revólver que se había encontrado por allí realizó lo que para él era la liberación de tanto sufrimiento en este mundo y con sus sentimientos por el piso haló ese duro gatillo y terminó así su vida.


La vida a la que tantos bellos recuerdos habían dejado y tantos amigos, familiares y profesores lo recordarían hasta siempre. Cada quien es el responsable de sus actos en esta vida o en cualquiera que nos toque vivir y es lo único que te queda cuando todos te han dado la espalda.

Sonó de pronto la alarma del despertador, miró el reloj y eran las 6:00 en punto de la mañana y con lágrimas en los ojos despertó sin saber si fue solamente un sueño o despertó donde otras personas lo estarían esperando.

Tal vez esta sea una historia que no debería suceder nunca ni en sueños pero es muy común entre la juventud de esta época, donde ya lo único que tiene valor son las cosas materiales y lo último en sus vidas son los valores, los sentimientos y el amor.

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